Paso 4. Lecturas y revisiones
Si piensas que tú no cometes errores, que tu sintaxis es perfecta y que las erratas no se te escapan, déjame decirte que te equivocas.
De la misma manera en que somos buenísimos viendo los defectos de los demás, pero no los propios, así también sucede con nuestros textos. Se nos esconden las erratas, nos pone el pie el ego y juramos que “esa frase suena bien”.
Si has decidido hacer todo por tu cuenta hasta ahora para mantener completamente independiente la edición, tienes todo nuestro respeto. De editor a editor, te recomendamos que si no quieres contratar a un profesional, por lo menos encuentres tres lectores (además de ti) que puedan hacerte observaciones sobre todo tu libro: portada, sinopsis, gramática, sintaxis, estructura general.
Lo último que quieres es abrir tu libro ya impreso y notar que está mal escrito algo en la portada, que el índice no empata con los capítulos y que hay erratas cada tres páginas —dicen los que saben que una errata cada veinte páginas es lo aceptable.
También es importante que se mantenga un mismo tono y estilo en todo el libro para que sea agradable al lector y el libro se sienta verdaderamente profesional. El contenido es tan importante como la manera de presentarlo.